LA POSTA

8 agosto 2009

Las diferentes caras de Centauro A

Filed under: Astronomía — Elias @ 01:08

Un mismo objeto astronómico se ve de forma muy distinta dependiendo de ‘los lentes’ con que lo miremos

Imagen de Centauro A en luz visible, radio y rayos X tomada con instrumentos de ESO y con el observatorio espacial Chandra- ESO

Imagen de Centauro A en luz visible, radio y rayos X tomada con instrumentos de ESO y con el observatorio espacial Chandra- ESO

Imagen de Centauro A observada en luz infrarroja por el observatorio Spitzer.- NASA / JPL-Caltech / J. Keene (SSC / Caltech)

Imagen de Centauro A observada en luz infrarroja por el observatorio Spitzer.- NASA / JPL-Caltech / J. Keene (SSC / Caltech)

En el año 1966Halton Arp publicó el Atlas de Galaxias Peculiares, en el que aparecía la galaxia elíptica Centauro A como un ejemplo perfecto de galaxia perturbada, con una ancha banda de polvo que cruza la imagen de lo que sería, en otro caso, una galaxia casi perfectamente circular. Los astrónomos creen que esta extraña arquitectura es el resultado de una reciente (en términos cósmicos) colisión entre una galaxia elíptica muy masiva y una galaxia espiral menor. Ésta última se deja notar hoy por su disco de polvo y gas, que se ha desprendido y forma la oscura banda central de Centauro A.

Galaxias activas

Más evidencia a favor de este escenario viene dada por el hecho de que Centauro A es una de las galaxias activas más cercanas a la Tierra. Una galaxia se denomina activa cuando su núcleo emite grandes cantidades de radiación en diferentes bandas del espectro electromagnético (radio, infrarrojo, luz visible, y/o rayos X), habitualmente de modo fuerte e imprevisiblemente variable. Existen muchos tipos de galaxias activas, entre ellas los cuásares, los blázares, o las galaxias de Seyfert. El modelo más aceptado asume que las inmensas cantidades de energía generadas en sus núcleos se deben al calentamiento y la aceleración de materia que cae hacia un agujero negro central. Las colisiones de galaxias (como la que supuestamente ha ocurrido en Centauro A) suelen despertar a los monstruos centrales, haciéndoles emitir aún más energía.

Un agujero negro central

En 1990 Raffaella Morganti y sus colaboradores habían observado con detalle la estructura de las líneas que, en las imágenes ópticas, parecen emerger del centro de Centauro A. Combinando observaciones espectroscópicas y de imagen, y utilizando al mismo tiempo datos en radio, luz visible, y rayos X, demostraron que estos chorros contienen realmente ingentes cantidades de energía y partículas, que se escapan del núcleo a velocidades cercanas a la de la luz. Una vez más, estos chorros proporcionan evidencia para sostener la existencia de un agujero negro central, alrededor del cual la materia forma un disco. El material más interno de este disco cae hacia el agujero negro, acelerándose y describiendo una espiral, y una parte de él sale despedida perpendicularmente a enorme velocidad, formando los chorros que observamos.

Observación de los objetos celestes

La accesibilidad de nuevos telescopios espaciales permitió poco después observar una imagen novedosa de Centauro A. El Telescopio Espacial Spitzer, lanzado en 2003, permite observar los objetos celestes utilizando la luz del infrarrojo medio y cercano. Los objetos calientes, como las estrellas, no emiten apenas luz en este rango. La radiación dominante es la producida por materia que se encuentra a temperaturas moderadas o frías, cercanas a las habituales en la Tierra y su entorno. Por ejemplo, al mirar a Centauro A, Spitzer no ve las estrellas, sino la debilísima luz emitida por el polvo aparentemente oscuro en las imágenes tomadas con luz visible. Así se pudo observar que, en efecto, rodeando al núcleo existe un inmenso disco de polvo frío -no una única banda -cuya estructura parece ser el remanente de aquella malhadada galaxia espiral que fue devorada por Centauro A.

En enero de 2009 el ESO (Observatorio Europeo Austral) publicó una nueva imagen de Centauro A, que recoge de modo gráfico prácticamente todo lo que hemos aprendido de esta fascinante galaxia. La luz visible recogida por el telescopio de 2,2 metros situado en La Silla (Chile) nos permite ver la galaxia central y su misterioso disco de polvo. Los chorros observados en el rango de radioondas con el nuevo instrumento LABOCA, también en La Silla, coloreados en naranja en la imagen, muestran la materia eyectada desde las cercanías del agujero negro hasta enormes distancias de la galaxia. Estos chorros de altísima energía chocan con el gas que rodea la galaxia, calentándolo y provocando ondas de choque que se expanden y emiten rayos X, detectados por el satélite Chandra y reflejados en tonos azulados en la imagen.

La misma galaxia puede ser muy diferente cuando se la observa con diferentes ojos. Fenómenos distintos, como la formación estelar, la presencia de un agujero negro, o la absorción por polvo, pueden generar imágenes que aparentemente no tienen nada en común. El que sea posible unificar y entender todas esas vistas con un único modelo es uno de los hechos más fascinantes de la Astronomía y nos muestra que, aunque hemos aprendido muchas cosas, aún nos quedan muchas por entender.

Alberto Fernández, investigador del Instituto de Física de Cantabria

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