LA POSTA

8 diciembre 2010

Vacas sagradas

Filed under: Política — Elias @ 21:47

Vacas sagradas

Los periodistas de la clase vacas sagradas de estas pampas han colmado la medida. ‘Comunicadores’ convertidos en jueces, filósofos, economistas y opinólogos en todo lo divino y humano. Si se disiente con ellos o se desnuda el mito del periodismo “independiente” se atenta contra la libertad de prensa. Pero ahora cualquiera advierte que sirven a poderosos intereses. Que la Ley de Medios se aplique de inmediato y hagamos de esos medios de “comunicación” algo más parecido a un diálogo. De paso, aliviaremos a los grandes rumiantes, todos concentrados en Buenos Aires, tan lejos de su ámbito natural.

Comentario tomado de:  http://www.miercolesdigital.com.ar/?ID=17264

A continuación un ejemplo de lo que me refiero:

Foto de la nota de Marcos Aguinis

LA OTRA PRESIDENTA. Es una mujer distinta a la que nos acostumbramos a ver los argentinos. De baja estatura y regordeta, no se esmera en cambiar sus modelos de ropa ni en usar gruesos cinturones que le adelgacen la cintura. Cubre su cabeza con un turbante y, por lo tanto, no exhibe una larga cabellera con amplia onda frontal que le cubre la mitad del ojo derecho y obliga a coquetos movimientos de cabeza. No tiene ni tuvo un marido que la apuntalase en política ni haya servido en bandeja el más alto cargo de la nación. Su fuerte no se acantona en la elocuencia, sino en un alto profesionalismo técnico adquirido en Harvard, que le deparó cargos importantes en el Banco Mundial y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Estuvo presa de verdad y padeció el exilio, también de verdad. Ahora enfrenta dificultades espantosas, porque su país viene en forma directa de una sanguinaria dictadura. Insisto: en forma directa, no de una dictadura que se invoca y muchos ni han conocido porque tuvo lugar varias décadas antes.

Y aqui algunos comentario de los lectores que me parecieron destacables:

Comentario 1:    Cuando una parte es mentira … uno no puede confiar en el resto. Los ex esclavos americanos llegaron a esclavizar a los nativos (negros a negros), pues probablemente era lo que habían aprendido en USA. Esta realidad es incompatible con una democracia en el siglo 19 tan linda como describe la nota. Consultando no mas la wikipedia, nos encontramos con que el sargento Doe aqui mencionado “gobernó de forma autoritaria, expulsó a los periódicos y proscribió a varios partidos de la oposición. Su táctica era etiquetar a estos partidos enemigos de “socialistas” y de esta forma declararlos ilegales de acuerdo con la constitución liberiana. Esto lo hizo con apoyo norteamericano. Fue Taylor posteriormente “el socialista” . Aguinis no emite una opinión, si no que cuenta una historia y esta historia es demasiado sesgada por no decir equivocada … intencional o por falta de nivel profesional …

Comentario 2:    A mi no me molesta,es mas me agrada,tener una presidenta elegante que el pelo le cubra el ojo,como dice el autor de esta nota,y ademas con una capacidad y un temple admirables.Esto no es para desmerecer a la sra.presidenta de Africa,pero lo que me molesta son las comparaciones e inventar formulas para tratar de desprestigiar a la nuestra.Cada una tiene lo suyo.La nuestra sigue siendo fiel a sus convicciones,que en su momento compartio con su marido,y seguramente seguira en ese camino porque esta convencida de ello.En cuanto a que lo que paso con los genocidas es cosa del pasado y ya nadie se acuerda,esta muy equivocado,yo vivi en esa epoca y lo recuerdo,y me parece bien el juicio , porque es lo que se merecen,porque ejercieron el terrorismo de estado y lo deben pagar.Y a juzgar por las demostraciones de cariño de miles y miles de jovenes en todo el pais ante la muerte del expresidente,ellos aunque no lo vivieron,tambien estan de acuerdo en que se juzgue a los asesinos.

Comentario 3: Que nota mediocre, se empecinan en llevar toda noticia, todo suceso, todo evento al mapa comparativo de nuestra presidenta. Es un evento importantisimo para la vida de África, que tal vez contribuya a dar camino a un continente tan devastado y desolado. Chicanear a nuestra presidenta diciendo tal o cual idiotez, (si usa o no ropa elegante, si se lava las manos o no antes de comer) no solo denota de mediocre a su escritor sino también desvanece un suceso glorioso para el pueblo africano. Nota al pie: ¿y si comparamos a Cristina de Kirchner con la esposa de Obama? Tal vez haya otras diferencias…pero mejor no decirlas, no vaya a ser que después no podamos enmendarlas…

Comentario 4: Dice usted que la señora Ellen Johnson Sirleaf es una mujer distinta de la que nos acostumbramos a ver los argentinos. Respetuosamente, le preguntaría cuál es la mujer a la que nos (supongo que este pronombre apocopado se refiere a nuestros conciudadanos…) hemos acostumbrado a ver los argentinos. ¿Se refiere quizás, salvo que mi percepción sea muy obtusa, a las señoras Mirta Legrand o Susana Giménez? Pero no, no, con certeza no es como yo pienso; probablemente usted deseaba contraponer la imagen y la conducta de la señora Johnson Sirleaf con las correspondientes a la de la señora Presidenta de Argentina. Le confieso que estoy poco o nada informado acerca de aquella ciudadana liberiana, sus características físicas y sus atributos morales. De modo que consulté algunas fuentes rápidas y aceptablemente confiables, entre ellas algunos sitios de Internet y una Enciclopedia Salvat de los años ‘90. Pude ver además algunas fotos de la señora Johnson Sirleaf, como las que adjunto a estas líneas…, así como otros detalles más finos referidos a sus actividades políticas y a su conducta como ciudadana y funcionaria. Y mi gusto se inclinó por pensar que ella es muy agradable y “moderadamente” coqueta. Afirma usted que ella es “De baja estatura y regordeta, no se esmera en cambiar sus modelos de ropa ni en usar gruesos cinturones que le adelgacen la cintura. Cubre su cabeza con un turbante y, por lo tanto, no exhibe una larga cabellera con amplia onda frontal que le cubre la mitad del ojo derecho y obliga a coquetos movimientos de cabeza.” Ante estas aserciones suyas, me pregunté si las características físicas de la señora Sirleaf, así como sus preferencias por las prendas que viste, y su aparente inexistencia de gestos de coquetería, constituyen en ella méritos o, incluso virtudes… y en otra presidenta son aspectos censurables… Añade usted que la señora Sirleaf “No tiene ni tuvo un marido que la apuntalase en política ni le haya servido en bandeja el más alto cargo de la nación.” De nuevo, ante mi dudas, me he preguntado si ese detalle constituye un merito para ella… y una base para criticar a quien sí haya tenido un esposo (hoy ya muerto), o un compañero, que le “sirviese en bandeja” ese “alto cargo”, sin que se tenga en cuenta, según se desprendería de su expresión, el apoyo, el cariño y la comprensión que la esposa (¿en este caso sería Cristina Fernández?) le haya brindado a su esposo cuando él emprendió la ruta para llegar a la presidencia de la nación. Además, aunque a la señora CFK se le hubiese servido en bandeja la presidencia de nuestra nación (hecho que usted afirma categóricamente sin mencionar siquiera alguna prueba), sería redundante afirmar que el factor más decisivo y excluyente radicaba en quienes la votaron en 2007, cuando alcanzó un 46% de los sufragios válidos emitidos… Sigue usted y nos dice que “Su fuerte no se acantona (le confieso que no alcanzo a comprender qué quiere usted decir con ese término de uso más frecuente entre militares) en la elocuencia, sino en un alto profesionalismo técnico adquirido en Harvard, que le deparó cargos importantes en el Banco Mundial y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. ¿Es acaso un demérito la elocuencia…? Para el DRAE no parece que lo sea porque nos dice lo siguiente: 1. Facultad de hablar o escribir de modo eficaz para deleitar, conmover o persuadir. 2. Eficacia para persuadir o conmover que tienen las palabras, los gestos o ademanes y cualquier otra acción o cosa capaz de dar a entender algo con viveza. La elocuencia de los hechos, de las cifras. Si bien los títulos logrados por la señora Sirleaf que usted menciona son, sin dudas, de sumo valor, no parece que le hayan sido demasiado útiles, hasta donde se conoce la deplorable situación de su país según usted mismo nos informa. Es de esperar que, al final de su mandato, consiga concretar algunas de las medidas de mejora de su país, de modo que su población tenga ingresos suficientes, a partir de fuentes de trabajo genuinas. Si esos avances se logran y mejoran los índices económicos de modo de que aumenten el consumo, las actividades industriales y comerciales, las reservas y otros similares quizás podremos apreciar si, por hablar de un ejemplo que usted mencionó, la señora Sirleaf seguirá viajando en aviones de línea, por su convicción de austeridad, “mezclada con los demás pasajeros”, o si, principalmente por seguridad e intimidad, adopta viajar en una nave del Estado liberiano, o al menos en naves más adecuadas para los estratégicos objetivos que con tales viajes los estados procuran concretar.

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