LA POSTA

28 septiembre 2009

Descubren en China el eslabón entre dinosaurios y aves

Filed under: Paleontología — Elias @ 00:49
Los restos fósiles de varios dinosaurios excepcionales acaban de ser descubiertos en el noroeste de China. Se trata de la criatura con plumas más antiguua de la que tenemos noticia por el momento, Mucho más vieja que el legendario Archaeopteryx, que con sus 150 millones de años era considerada hasta ahora como el ave más antigua.

Los restos fósiles de varios dinosaurios excepcionales acaban de ser descubiertos en el noroeste de China. Se trata de la criatura con plumas más antiguua de la que tenemos noticia por el momento, Mucho más vieja que el legendario Archaeopteryx, que con sus 150 millones de años era considerada hasta ahora como el ave más antigua.

Los nuevos restos, en efecto, tienen como mínimo diez millones de años más que el famoso dinosaurio aviano (¿o ave dinosauriana?) encontrada en Alemania a finales del siglo XIX. precisamente, la falta de fósiles de criaturas emplumadas más antiguos que Archaeopteryx ha sido el principal caballo de batalla de quienes se resisten a creer que los dinosaurios son los “padres” evolutivos de todas las aves que hoy pueblan la Tierra.

Los nuevos fósiles, que proceden de dos yacimientos separados, vienen ahora a zanjar la cuestión. Especialmente uno de ellos, bautizado como Anchiornis huxleyi, del que se han encontrado dos ejemplares. Uno de ellos, de unos 50 cm de tamaño, se halla en un estado de conservación “espectacular” según sus descubridores. El plumaje cubre todo su cuerpo, sus brazos e incluso sus patas.

Se trata de una especie de “criatura de cuatro alas”, en palabras del profesor Xu Xing, autor principal de un artículo en Nature. “Al encontrar el primer ejemplar pensamos que podía tratarse de un pariente cercano de las aves -asegura el científico-. Pero entonces encontramos el segundo, que está completamente recubierto de plumas maravillosamente conservadas. Cubren casi todo su esqueleto”.

Fue entonces, tras el segundo hallazgo, cuando los investigadores se dieron cuenta de que estaban ante algo realmente diferente, “una de las especies más importantes de las que disponemos para entender el origen de las aves y de su capacidad de volar”. Xu está convencido de que en el aire, su curiosa forma con cuatro alas constituye un hito fundamental en la transición de dinosaurios a aves.

En cuanto a si Anchiornis huxleyi podía o no volar, lo único que parece claro es que no lo hacía como las aves actuales. Probablemente desplegaba sus cuatro extremidades emplumadas para planear entre los árboles. Para saber si la criatura era realmente capaz de emprender el vuelo por sí misma, y no solo de planear durante más o menos distaancia, se realizarán ahora nuevos estudios anatómicos.

26 agosto 2009

Dinosaurios

Filed under: Paleontología — Elias @ 15:18

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Así se llama al evento que se supone puso fin de manera súbita a la Era de los Reptiles y marcó la terminación del Mesozoico. La teoría con mayor aceptación fue propuesta en 1980 por Luis Alvarez, premio Nobel en física en 1968. Implica la caída de un asteroide que, al golpear la corteza terrestre, habría ocasionado serios cambios químicos en la atmósfera, grandes incendios, tsunamis, tormentas severas con lluvia ácida, actividad sísmica e incluso volcánica. La nube de polvo presente en la atmósfera habría bloqueado la luz solar durante largos períodos, dificultando el proceso de fotosíntesis y, consecuentemente, la producción de oxígeno. De esta manera, la temperatura global habría experimentado un marcado descenso y ciertas especies que habitaban la faz de la Tierra habrían desaparecido.

Así se llama al evento que se supone puso fin de manera súbita a la Era de los Reptiles y marcó la terminación del Mesozoico. La teoría con mayor aceptación fue propuesta en 1980 por Luis Alvarez, premio Nobel en física en 1968. Implica la caída de un asteroide que, al golpear la corteza terrestre, habría ocasionado serios cambios químicos en la atmósfera, grandes incendios, tsunamis, tormentas severas con lluvia ácida, actividad sísmica e incluso volcánica. La nube de polvo presente en la atmósfera habría bloqueado la luz solar durante largos períodos, dificultando el proceso de fotosíntesis y, consecuentemente, la producción de oxígeno. De esta manera, la temperatura global habría experimentado un marcado descenso y ciertas especies que habitaban la faz de la Tierra habrían desaparecido.

intro_img1Hace aproximadamente 65 millones de años, un amplio porcentaje de vegetales y animales se extinguió de repente. Fue a finales del período Cretácico y existen diversas teorías al respecto. Algunos científicos atribuyen este evento a un proceso gradual que dio lugar a una extinción selectiva. Otros sostienen que se trató de una catástrofe, como la caída de un asteroide, que ocasiónó una extinción masiva de estas especies.

Sin embargo, estas formas de vida pasadas no desaparecieron por completo. Dejaron rastros que aún hoy maravillan al hombre: los fósiles. Estas impresiones del pasado han contribuido a respaldar la teoría de la evolución y son la herramienta principal para estudiar el pasado geológico y reconstruir la historia de la Tierra

De eso se ocupa la paleontología. Su objetivo es estudiar todos los aspectos de la biología de las antiguas formas de vida: su forma y estructura, sus patrones de evolución, sus interrelaciones con las especies modernas, su distribución geográfica e interacción con el medio ambiente. Esta ciencia también ha proporcionado datos precisos para la localización de depósitos de petróleo y gas natural.intro_img2

La Argentina ha sido cuna de hallazgos sumamente importantes en el terreno de la paleontología. Es la tierra del Giganotosauro, del Noasauro y del Titanosaurio.

Los dinosaurios son sin duda uno de los organismos terrestres más exitosos de todas las épocas.

Su reinado permaneció durante 150 millones de años, hasta su misteriosa desaparición hace 65 millones de años.

Sus restos óseos fueron encontrados a lo largo de todo el territorio nacional, aunque la mayor parte de estos hallazgos se realizó en la Patagonia y en diferentes zonas de la cordillera de los Andes, principalmente en la parte central.
Argentina habría formado parte del gran continente sur de Gondwana, que durante el período Triásico unía a América del Sur con Africa. Según esta teoría en la que dos grandes continentes (Laurasia al Norte y Gondwana al sur) formaban la Pangea que se extendía de un polo al otro, el Atlántico sur no existía, y la Antártida habría estado unida a América y Africa del Sur.

Por el suroeste, la Patagonia estaba bañada por el Pacífico, en una costa desprovista de grandes cadenas montañosas, ya que la Cordillera de los Andes aún no había emergido, y en una posición similar a la actual.

Restos fósiles de dinosaurios y otras especies animales y vegetales hallados en diferentes regiones del país permiten reconstruir etapas fundamentales de la historia de La Tierra.

La Argentina es inmensamente rica en su patrimonio paleontológico.

22 agosto 2009

Paleontología en Argentina.

Filed under: Paleontología — Elias @ 16:27

Dinosaurios Argentinos

Presentamos los hallazgos fósiles más importantes que tuvieron lugar en Argentina:

Presentamos los hallazgos fósiles más importantes que tuvieron lugar en Argentina:

En algunos casos, los dinosaurios reciben el nombre de su descubridor o del paleontólogo que determina que se trata de un nuevo género. Otras veces, las nomenclaturas responden a alguna característica física o al lugar donde fueron encontrados sus restos. De todas maneras, el nombre debe ser aprobado por la Comisión Internacional de Nomenclatura Zoológica.

En algunos casos, los dinosaurios reciben el nombre de su descubridor o del paleontólogo que determina que se trata de un nuevo género. Otras veces, las nomenclaturas responden a alguna característica física o al lugar donde fueron encontrados sus restos. De todas maneras, el nombre debe ser aprobado por la Comisión Internacional de Nomenclatura Zoológica.

Saltasaurus Loricatus

El “lagarto de Salta” fue descubierto en 1980. Este pequeño saurópodo titanosaurio del Cretácico Superior revolucionó el terreno de la paleontología por tener el lomo cubierto con duras placas óseas. Esto llevó a los científicos a considerar la posibilidad de que otros saurópodos también tuvieran este tipo de armadura.
Medía aproximadamente 12 metros y pesaba alrededor de 8 toneladas. Como todos los saurópodos, era netamente herbívoro y podía pararse sobre sus patas traseras para alcanzar las ramas más altas.

Noasaurus Leali

Este pequeño carnívoro sudamericano surcó los suelos del noroeste argentino hace 73 millones de años. Fue descubierto en la formación Lecho, en la estancia El Brete, en el sur de Salta. Medía entre 1 y 3 metros y pesaba aproximadamente 15 kilos. Era esbelto y liviano pero sus terribles garras curvas se movían con agilidad. Si bien tenía ciertas características en común con los velociraptors que habitaban América del Norte y Asia, se trataba de una especie totalmente distinta. En realidad, era un abelisaurio, pariente del carnotauro.
Este pequeño voraz demostró que no era necesario que los dinosaurios tuvieran un gran porte para ser los más temibles cazadores del planeta. Se estima que se alimentaba de jóvenes saurópodos.

Herrerasaurus Ischiagulastensis

Uno de los dinosaurios más antiguos y con rasgos muy primitivos, data de hace aproximadamente 228 millones de años. Se extinguió a fines del Triásico. Era un carnívoro de tamaño medio que medía unos 3,5 metros de longitud. Parecido a los terópodos, caminaba en dos patas y tenía dientes filosos. Los brazos eran cortos y tenía garras afiladas. Fue descubierto en la formación de Ischigualasto, en San Juan, en 1958 por Don Victorino Herrera, un estanciero local.

Riojasaurus Incertus

Representante de la primitiva familia de prosaurópodos, los Melanosauridae, es el género más común registrado en la sección superior de las capas de Los Colorados, provincia de La Rioja. Habitó esta zona durante el Triásico Superior, hace aproximadamente 220 millones de años. El “lagarto de La Rioja” fue uno de los primeros grandes dinosaurios herbívoros. Era un cuadrúpedo de contextura pesada que medía alrededor de 10 metros de longitud. Tenía cuello y cola muy largos, cabeza pequeña, cuerpo robusto y patas gruesas similares a las del elefante. Las patas traseras eran levemente mayores a las delanteras. Dada la estructura de sus patas y tobillos, es probable que pudiera pararse sobre sus miebros traseros para pastar o correr. Los huesos de sus miembros eran sólidos y gruesos pero su espina dorsal era hueca. Tenía dientes en forma de cuchara con serrucho.

Lagosuchus Talampayensis

Se trata de un reptil arcosaurio que fue hallado en el cañón de Talampaya, provincia de La Rioja, por una expedición organizada por el paleontólogo Alfred Romer, de la Universidad de Harvard en 1964. Esta criatura vivió hace 225 millones de años y tenía varias características en común con los dinosaurios. Después de dos décadas, este especímen fue considerado como un nuevo género y especie a la que se denominó Marasuchus lilloensis. Desde un punto de vista evolutivo, este animal estaba a un paso de distancia de los dinosaurios.
De cabeza alargada y puntiaguda, su cola era larga y delgada. Entre sus rasgos más destacados, el cráneo de este dinosaurio presenta dos aberturas ubicadas detrás de cada uno de los ojos, una encima de la otra, que permitirían a los músculos de la mandíbula aumentar de volumen cuando se contraían durante la masticación. También poseía una abertura delante de cada ojo, que podía haber contenido una glándula. Es precisamente por estas características que ha sido clasificado como arcosaurio, del griego: “reptil dominante”.

Pisanosaurus Mertii

Este ornitisquio herbívoro vivió en Las Lajas, en la provincia de La Rioja, hace aproximadamente 200 millones de años, cuando esta zona era húmeda y tropical, con lagos, ríos y coníferas. Medía 90 centímetros de longitud y pesaba entre 7 y 10 kilogramos. Sus dientes compactos le permitían mascar las plantas duras de las zonas semiáridas. Sus miembros posteriores eran delgados y podían alcanzar altas velocidades.

Sillosuchus Longicercix

Hallado en el Valle de la Luna, San Juan. Considerado por muchos como el antepasado del cocodrilo, poseía un esqueleto muy grácil y liviano. Las proporciones de los huesos del animal hallado indican que era bípedo. Este carnívoro vivió hace 220 millones de años y perteneció al grupo de los poposaurios.

Eoraptor Lunensis

Se lo considera el dinosaurio más primitivo y completo de la sección inferior del Triásico Superior (215 millones de años) y posee información anatómica muy valiosa para comprender las primeras etapas evolutivas de los dinosaurios. Este pequeño carnívoro fue hallado en la formación de Ischigualasto, en el Valle de la Luna, San Juan.

Proterochampsa Barrionuevoi

Era un carnívoro anfibio que vivió durante el Triásico Superior, hace alrededor de 215 millones de años, en la zona de la formación de Ischigualasto, en el Valle de la Luna, Provincia de San Juan. Se puede comparar con los cocodrilos actuales, pero su estructura anatómica era mucho más primitiva.
Cazaba pequeños dinosaurios que se acercaban a los ríos. Fue descubierto por el profesor Osvaldo A. Reig en 1959.

Pterodaustro Guinazui

Este pterosaurio cuyo nombre significa “alas del sur” fue encontrado en Lagarcito, Provincia de San Luis. Por las características de la zona donde fue hallado, se estima que habitaba las lagunas de zonas áridas y no la costa marina, como la mayoría de los miembros de este grupo. Vivió hace 125 millones de años durante el período Cretácico. Como todo pterosaurio, no está dentro de la clasificación de dinosaurio. Podía volar largas distancias usando sus alas grandes y livianas.
Era carnívoro: comía pescado, moluscos e insectos. Tenía 500 dientes de cerda a cada lado de su mandíbula inferior para colar pequeños organismos que recogía del agua. Su mandíbula superior contenía dientes cortos y sin filo, que le permitían cortar sus presas en trozos más pequeños.

Argyrosaurus Entrerriensis

El “lagarto de plata” era un saurópodo herbívoro que vivió hace 70 millones de años durante el Cretácico Superior. Con 8 metros de altura y una longitud de hasta 30 metros, era uno de los dinosaurios de mayor tamaño. Fue hallado en la zona de Colón, Entre Ríos.

Abelisauro Comahuensis

El “lagarto de Abel”, así llamado en honor a su descubridor Roberto Abel, ex director del Museo Argentino de Ciencias Naturales, habitó la zona de Río Negro en el Cretácico Superior, hace aproximadamente 75 millones de años. Este carnívoro bípedo tenía un cráneo de una sola pieza que medía 85 centímetros de longitud.
Descubierto en 1985 en las cercanías del lago Pellegrini, en la provincia de Río Negro, sus dientes pesados indican la posibilidad de que haya sido carroñero. Se estima que medía aproximadamente 7 metros de longitud y 2 metros de altura y que pesaba una tonelada y media. Se cree que estaba emparentado con el Carnotauro.

Gasparinisaura Cincosaltensis

Hallado recientemente en la localidad rionegrina de Cinco Saltos, este dinosaurio herbívoro se caracterizaba por ser de tamaño pequeño (1,50 metros), grácil y muy veloz. Según las especulaciones de los científicos, vivía en grupos, ya que se encontraron varios ejemplares de adultos, jóvenes y crías en un área no mayor a los 100 m2. Presentaba una apretada hilera de dientes para triturar vegetales resistentes. Las patas traseras indican que podía correr velozmente.
Data del Cretácico superior, aproximadamente 90 millones de años atrás, cuando América del Sur todavía estaba unida por el sur con la Antártida y ésta a Australia. El hallazgo de este dinosaurio y otros descubrimientos que se realizaron en África, Australia y Antártida sugiere que alcanzaron una distribución mundial antes de que se fragmentara Pangea.

Antarctosaurus Wichmannianus

De cabeza pequeña y cráneo corto y aplanado en el frente, el “lagarto del sur” probablemente haya sido uno de los saurópodos de mayor tamaño, según indican los fósiles encontrados en los sedimentos de la formación Río Colorado, en la provincia de Río Negro a principios del siglo XX, que incluyen un fémur de 2,20 metros de longitud. Se estima que este reptil habría medido aproximadamente 18 metros de largo y 6 de alto, lo cual lo convirtió en uno de los saurópodos de mayor tamaño en Sudamérica. Está emparentado con el también gigante Argentinosaurus y pertenece al grupo de los titanosaurios.
Habitó la zona más austral del actual continente americano en el Cretácico, hace aproximadamente 75 millones de años. Sus dientes estaban ubicados al frente de la mandíbula, lo que sugiere que arrancaba el alimento sin masticar.

Giganotosaurus Carolinii

El “Carolinii”, considerado el dinosaurio carnívoro más grande del mundo, supera en tamaño al famoso Tyranosaurus rex. Fue descubierto en julio de 1993 por Rubén Darío Carolini, actual Director del Museo Municipal de Villa El Chocón, en una antigua laguna ubicada 18 km. al sur de Villa El Chocón.
Se ha rescatado el 80% del material fósil del ejemplar, que se conserva en estado óptimo. Se trata de un carnívoro con extremidades delanteras reducidas, de andar bípedo y con tres dedos en cada pata. Medía 13,5 m de largo y su cadera podía alcanzar 4,6 m. Se calcula que en vida pesaba alrededor de 9,5 toneladas. Su cabeza medía 2 metros y su diente más largo, 21 centímetros. Aunque su cerebro tenía el tamaño de una banana, contaba con un sentido del olfato muy bien desarrollado. Este ejemplar pertenece al Cretácico Medio de la Era Mesozoica y habitó el área de Plaza Huincul hace 90 millones de años.

Amargasaurus Cazaui

El “lagarto de Amarga” era un saurópodo del Cretácico Inferior. Sus restos fósiles fueron descubiertos por el paleontólogo José Bonaparte en 1991 en un cañón en La Amarga, un pueblo de la provincia de Neuquén ubicado aproximadamente a 70 kilómetros de Zapala. El nombre cazaui se le atribuye por el Dr. Luis Cazau, un geólogo que trabajaba para la compañía YPF y que en 1983 se unió al equipo de Bonaparte en La Amarga.
Este herbívoro habitó la zona hace aproximadamente 120 millones de años. Medía 10 metros de longitud y pesaba alrededor de cinco toneladas. Se diferenciaba de otros saurópodos por tener dos filas paralelas de púas a lo largo de su espina dorsal desde el cuello hasta la cola. Es posible que estas púas estuvieran cubiertas por piel y formaran una o dos aletas que funcionaran como una estructura termoreguladora utilizada para absorber y liberar calor, para rituales de apareamiento y lucha, y para simular un tamaño mayor. También pueden haber sido utilizadas para protegerse. El Amargasaurus era cuadrúpedo, tenía cabeza pequeña, cuello largo y una cola de gran longitud que utilizaba a modo de látigo.
Sus patas delanteras eran más cortas que las traseras y tenían cinco dedos cada una, incluyendo un pulgar utilizado como protección.
Según las investigaciones de Bonaparte, el Amargasaurus es un pariente cercano de dos especies del Jurásico encontradas en Tanzania.
Se cree que comía grandes cantidades de plantas al día para sustentarse y que tragaba las hojas sin masticarlas. Tenía dientes sin filo para poder arrancar el follaje con facilidad.
Se movía en manadas y es posible que migrara cuando se agotaban sus recursos alimentarios.

Argentinosaurus huinculensis

Huinculensis en honor a la localidad de Plaza Huincul, ubicada en la provincia del Neuquén, en cuyas cercanías fueron hallados sus restos fósiles. Se trata del dinosaurio herbívoro más grande hallado hasta el presente. Su dimensión es aún mayor que la del “Carolinii”, que era carnívoro.
Pertenece al período Cretácico Medio. Se estima que tiene 98 millones de años. Fue rescatado por personal del Museo “Carmen Funes” de Plaza Huincul, en el que se exponen piezas originales del hallazgo.
Es un gran saurópodo, algunas de sus vértebras dorsales son las más grandes registradas hasta la fecha. Miden 1,70 metros de alto.

Andesaurus Delgadoi

En 1987, en una campaña organizada por la Universidad Nacional del Comahue, se extrajeron vértebras y parte de la cadera de un dinosaurio al cual posteriormente se denominó Andesaurus delgadoi en honor a su descubridor, Alejandro Delgado.
Fue encontrado a varios metros bajo las aguas del lago Exequiel Ramos Mejía, formado por la Represa El Chocón. Se realizó el rescate cuando el nivel del lago bajó de sus marcas históricas. Se estima que tenía 15 metros de longitud.
En la actualidad, se exhibe en el Museo de Geología y Paleontología de la Universidad Nacional del Comahue (MGP).

Rebbachisaurus Tessonei

En 1988, se encontró el ejemplar más completo de Sudamérica en Villa El Chocón. Fue denominado Rebbachisaurus tessonei. Era un dinosaurio saurópodo, herbívoro, de tamaño medio, que pesaba alrededor de 10 toneladas y medía 17 metros de largo. Actualmente se exhibe en el MGP. A su vez, el Rebbachisaurus tessonei era uno de los manjares con que se deleitaba el mayor carnívoro de todos los tiempos, el Gigantosaurus carolinii.
Según los especialistas Jorge Calvo y Leonardo Salgado, estos enormes bichos de cola y cuellos muy largos deambulaban sobre sus cuatro patas por la región hace más de cien millones de años, devorando la exuberante vegetación que cubría los pantanos.

Carnotaurus Sastrei

Este gran predador similar al Tiranosaurio Rex vivió en la Patagonia argentina hace alrededor de noventa millones de años y fue descubierto en Chubut por José F. Bonaparte, descubridor de muchos otros dinosaurios sudamericanos.
Sus rasgos más característicos incluyen dos cuernos gruesos sobre los ojos parecidos a los de un toro y que le hacen honor a su nombre, y sus pequeños miembros delanteros con cuatro dedos. Con cráneo pequeño, pecho grueso y cola fina, sus ojos miraban al frente, lo cual es inusual en un dinosaurio y podría ser un indicio de visión binocular y percepción de la profundidad. Medía 10 metros de longitud y 4 de altura, y pertenecía al grupo de dinosaurios carnívoros sudamericanos más espectaculares: los Abelisáuridos.

Titanosaurus Australis

Es uno de los dinosaurios saurópodos que mejor se ha podido estudiar. Su longitud no excedía los 8 metros, aunque otros representantes de su familia -también en exhibición en el museo- superaban holgadamente esta medida. Se han hallado huevos fósiles de estos animales de forma casi esférica. Uno de estos huevos pertenece a la colección del museo y puede ser observado por los visitantes. Pisó la Patagonia hace aproximadamente 85 millones de años, durante el Cretácico superior.

Piatnitzkysaurus Floresi

Hallado en la formación Cañadón Asfalto en la provincia de Chubut, este dinosaurio carnívoro pertenecía al grupo de los terópodos. Habitó la zona durante el Jurásico Medio, hace 165 millones de años. Con 5 metros de largo, era un cazador activo que muy probablemente atacara en grupo a dinosaurios saurópodos, especialmente a individuos juveniles. Las garras de las manos -grandes y curvas- eran usadas durante la caza como complemento de sus formidables dientes cónicos muy comprimidos, largos, curvados hacia atrás y afilados, que sugerían que el animal no era un feroz depredador de presas grandes sino más bien de pequeños vertebrados. Tenía andar bípedo gracias a sus miembros posteriores fuertes y largos, que contrastan con sus miembros anteriores reducidos. Su cabeza fuerte medía aproximadamente 50 centímetros.

Megaraptor Namunhuaiquii

El “enorme ladrón”, gran predador del Cretácico Superior, tenía temibles garras en forma de hoz. Se movía con agilidad sobre dos patas y tenía cuello curvo y flexible, una cabeza enorme y dientes con forma de serrucho en una mandíbula poderosa. Con el aspecto de un ave, utilizaba la cola para lograr un perfecto equilibrio y girar con velocidad. Medía aproximadamente 7 metros de longitud.
Este carnívoro habitó el noroeste de la Patagonia argentina y fue descubierto por el paleontólogo Fernando E. Novas.

Notoceratops

Este dinosaurio cuadrúpedo era herbívoro y tenía cuernos y un pico parecido al de un loro. Su cabeza era de gran tamaño y su cuerpo, voluminoso. Tenía dientes en las mejillas y un ramillete de plumas en su cabeza. Era bastante lento.
Vivió en el Cretácico superior, hace aproximadamente 80 millones de años, hacia finales del Mesozoico en la Era de los Reptiles.
En 1918, Augusto Tapia encontró parte de una mandíbula inferior perteneciente a este espécimen en Chubut.

Quilmesaurus Curriei

Bautizado con el nombre de los indios Quilmes, este carnívoro de tamaño medio vivió durante el Cretácico Superior. Se estima que medía entre 5 y 6 metros de largo. Restos fósiles de este terópodo fueron encontrados en la formación de Allen, Salitral Ojo de Agua, en la provincia de Río Negro.

Unenlagia Comahuensis

Es el dinosaurio más parecido a un ave que se haya descubierto. Este terópodo del Cretácico Medio tiene 90 millones de años. Las primeras aves aparecieron hace 150 millones de años y evolucionaron de los dinosaurios mucho antes de que existiera el Unenlagia. Por lo tanto, no se trata de un ancestro de las aves modernas.
Con el tamaño de un avestruz, pero con la forma de un velociraptor, este carnívoro pacífico medía 1,20 metros de altura y 2 metros de largo. Sus restos fósiles han proporcionado pruebas de cómo las patas delanteras de los dinosaurios evolucionaron hasta convertirse en las alas de las aves actuales.
El Unenlagia tenía una estructura especial en sus hombros que le permitía mover sus cortos brazos hacia adelante, hacia atrás y hacia adentro para atrapar a sus presas, y hacia arriba y hacia abajo en un movimiento que, si bien no le servía para volar, ya que sus brazos eran demasiado cortos para soportar su peso, le eran útiles para lograr el equilibrio y girar. A pesar de que no hay evidencia de plumas en sus restos fósiles, es posible que las tuviera.
Fernando Novas, del Museo de Historia Natural de Buenos Aires nombró a este dinosaurio Unenlagia comahuensis, que significa “mitad pájaro del noroeste de la Patagonia”.

Paleontología en Argentina.

Filed under: Paleontología — Elias @ 16:05

Los Fósiles

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Los fósiles son testimonios del pasado. Denotan la existencia de organismos en otras épocas geológicas y están presentes en distintos niveles de las capas terrestres.
El proceso de fosilización, que ocurre a lo largo de varios millones de años, consiste básicamente en el reemplazo de los componentes de los restos de un organismo por minerales. De esta manera, los fósiles tienen la misma forma que el organismo o hueso original pero ya no están hechos del mismo material que antes. Son más pesados y cambian de color y de textura. La mayoría de los fósiles son muy parecidos a las rocas, pero hay algunos más exóticos, como los ópalos o el ámbar.

A veces, los fósiles no son restos sino evidencias de la actividad de los seres vivos, como madrigueras, pisadas, rastros o perforaciones.

Algunos hallazgos fósiles han ocurrido por casualidad. Pero, dado que la mayoría de los fósiles generalmente se encuentran enterrados, puede resultar difícil decidir dónde excavar.
En Argentina se han encontrado gran cantidad de fósiles. Esta tierra, que se encuentra entre los mayores centros paleontológicos del mundo, parece ser un verdadero parque del cretáceo, no sólo de animales terrestres, sino también de especies marinas que, según se estima, dominaron las aguas de la región hace 80 millones de años.

De acuerdo a Carolini, descubridor del Gigantosaurius Carolinii en 1993, hace millones de años una lengua del océano ingresó al centro de Río Negro, produciendo la llegada de dinosaurios marinos a esta zona, que se convirtió en un extraordinario cementerio de especies. Todo esto se vio favorecido por el clima muy cálido y húmedo de ese entonces.

Sin embargo, este gran tesoro paleontológico era desconocido hasta hace un par de décadas dado que el país no contaba con suficientes recursos humanos para la exploración.
Hoy en día, la ley Nacional Nº 9080 establece que los fósiles son parte de nuestra riqueza y Patrimonio Natural de la Humanidad.

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Existen varios métodos para determinar la edad de los fósiles. El más antiguo se basa en la ley de la superposición, que establece que las capas más jóvenes se depositan sobre las más antiguas. De esta manera, los paleontólogos pueden estimar la edad de un fósil según a qué profundidad se encuentra enterrado.

Otros métodos utilizan la radiactividad, como por ejemplo, el famoso método del carbono 14, que sirve solamente para fósiles de hasta 45.000 o 50.000 años de antigüedad.

Paleontología en Argentina.

Filed under: Paleontología — Elias @ 15:08

LA TIERRA

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En 1912, después de haber estudiado los fósiles de vegetales de características morfológicas idénticas encontrados las costas de América del Sur y de África, el geólogo y meteorólogo alemán Alfred Wegener presentó su teoría de la deriva continental. De este modo, propuso que hace 200 millones de años los continentes estaban unidos en una sola masa de tierra firme, a la que llamó Pangea. Con el paso del tiempo, comenzaron a formarse sub-continentes que se separaron por razones desconocidas hasta llegar a su forma actual. Incluso hoy los continentes siguen a la deriva.

Al principio, la teoría fue duramente criticada por la comunidad científica. Recién a partir de 1950, las ideas de Wegener ganaron aceptación gracias a las modernas técnicas de exploración geológica, especialmente en el fondo del océano.

Wegener sostiene que a finales del Triásico, durante la era Mesozoica, Pangea se dividió para formar Laurasia, compuesta por las tierras que en la actualidad ocupan el hemisferio norte, y Gondwana, por las del hemisferio sur. De esta manera se formó el océano Atlántico.

El clima era más cálido, las estaciones no estaban tan marcadas, el nivel del mar era superior y no había hielo polar.
Ese fue el momento en que aparecieron los dinosaurios, hace alrededor de 225 millones de años.

La era Mesozoica duró aproximadamente 180 millones de años y se dividió en tres períodos: Período Triásico: (Hace 248 - 208 millones de años) Un super continente llamado Pangea, que significa “toda la tierra”. Período Jurásico: (Hace 208-146 millones de años) Pangea se divide en dos y se forman Laurasia y Gondwana. Período Cretáceo: (Hace 146-65 millones de años) Continúa la deriva continental a gran velocidad, al mismo tiempo que se incrementa la actividad volcánica. La forma de los continentes es casi la misma que hoy en día.

Pangea era el supercontinente formado por la unión de todos los continentes actuales que se cree que existió durante las eras Paleozoica y Mesozoica, antes de que los continentes que lo componían fuesen separados por el movimiento de las placas tectónicas y conformaran su configuración actual. Este nombre aparentemente fue usado por primera vez por el alemán Alfred Wegener, principal autor de la teoría de la deriva continental, en 1912.

La era Mesozoica duró aproximadamente 180 millones de años y se dividió en tres períodos: Período Triásico: (Hace 248 – 208 millones de años) Un super continente llamado Pangea, que significa “toda la tierra”. Período Jurásico: (Hace 208-146 millones de años) Pangea se divide en dos y se forman Laurasia y Gondwana. Período Cretáceo: (Hace 146-65 millones de años) Continúa la deriva continental a gran velocidad, al mismo tiempo que se incrementa la actividad volcánica. La forma de los continentes es casi la misma que hoy en día.